Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en todo lo que hace posible esa experiencia cotidiana. Detrás de cada calle limpia existe el esfuerzo de trabajadores comprometidos, un sistema de recolección de residuos y, sobre todo, una ciudadanía consciente de que mantener limpio el espacio público es una responsabilidad compartida.
Durante mucho tiempo se ha instalado la idea de que la limpieza urbana depende exclusivamente del municipio o de la empresa encargada del servicio. Es común escuchar frases como: "Para eso pago mis impuestos" o "Alguien vendrá a recogerlo". Aunque esta percepción es frecuente, la realidad demuestra que ningún sistema delimpieza puede funcionar correctamente si los ciudadanos no colaboran.
La limpieza pública no es un servicio diseñado para corregir el descuido de las personas. Es un sistema de mantenimiento que funciona cuando cada habitante hace su parte. Al final, la calle donde vivimos es una extensión de nuestro hogar.
